lunes, 23 de mayo de 2011

ARCOIRIS


ARCOIRIS
En un relato de Los sueños de Akira  Kurosawa, la historia se centra  en la figura de un niño que tiene que acudir alarmado por su madre en la dirección hacia donde se alza el arcoiris, allí se encuentran las fieras a las que debe pedir perdón porque quieren matarle. El delito que había cometido era mirar y ver cosas que se supone no debía haber visto a su temprana y tierna edad. Había visto figuras histriónicas y fantasmagóricas  caminar en procesión por el medio del bosque con cierto aire de misterio, que pudo contemplar escondido tras el tronco grueso de un árbol.
En un mundo poblado de figuras de ensueño probablemente vivía nuestro héroe, al abrigo de las nuevas tecnologías, y se le podía sentir curiosear de acá para allá, por otra parte, como hacemos todos, en la pequeña pantalla del ordenador, a mi me llamó la atención y seguí su rastro con ternura, incluso le envié el vídeo que contenía el relato de Kurosawa maravillosamente expuesto, el mensaje se enriquecía con la aparición de un hermoso arcoiris como final de la exposición y como final también de nuestro amable encuentro... ..

ALMA MATER










ALMA MATER
Siempre pendiente de su Alma Mater que decía le hacía partícipe de todas las confidencias, pasó su vida  en un suicidio constante que tenía atemorizada a toda su familia.
Tuvo lugar en su juventud un suceso que lo marcaría de por vida, le sacó un arma a su padre, un general retirado, con intención de matarlo, ese hecho le costó muchos años de peregrinaje de psiquiátrico en psiquiátrico.
Era un hombre entrañable de complexión fuerte muy alto y bienparecido, pero tenía la inveterada costumbre de intentar tirarse por la ventana continuamente para horror e indignación de sus seres queridos, como algunos de ellos eran facultativos, resultaba muy sencillo recluirle en diferentes centros que a base de medicación y también, según él contaba, otros recursos que frenaban en seco sus intenciones. Mi buen amigo era pintor y sentía verdadera admiración por diferentes pintores y artistas de otras épocas y de la suya propia, como Tapies o Chillida, y Van Gogh o Miró, Kandinsky y otros muchos, cuando era jóven y era muy guapo y delgado, era marchante y allí donde iba  montaba su caballete en las diferentes ciudades donde estuvo recluido. Andando el tiempo consiguió escalar algunos pequeños peldaños en su  libertad siempre vigilada, y pasó a habitar un undécimo piso en compañía de su madre, ella y sus numerosos hermanos se ocupaban diligentemente de él y habían determinado que  en ausencia de la madre la casa le pertenecería a él con la condición de que siempre una hermana suya velara  por su bienestar.
Falleció la  madre como era de esperar ya  que tenía muchos años y él sufrió  un terrible accidente que lo dejó postrado en una silla de ruedas practicamente inmóvil, ya no se le veía por las calles conversando amigablemente, que digo, ¡intimamente¡ con su “Alma Mater” que un dia me confesó era alguien imprescindible que le revelaba toda su sabiduría y me aseguró que todos los mortales teníamos una… su Alma Mater debía ser muy sabia por las cosas que  decía… él desde luego no daba literalmente un paso sin recurrir a su consulta… una tarde soleada salí, como acostumbraba, a dar un paseo y encontré a su fiel compañero y me dijo con gravedad: el loco bueno que se movía por el corredor del centro psiquiátrico ha fallecido ¿Quién te lo ha dicho ? pregunté,  entonces muy serio y mirándome fijamente a los ojos me contestó con mucho sigilo: su Alma Mater...

domingo, 22 de mayo de 2011

LA PIEDRA Y LA COLUMNA

LA PIEDRA Y LA COLUMNA
Hay dentro de la mezquita de Córdoba entre otras muchas columnas una columna de piedra que se encuentra hacia el centro y debe ser la número ocho, en perspectiva angular y según los informes de J. L Borges debe encerrar un Aleph desde los orígenes de su construcción.Cuenta que “los fieles que concurren a la mezquita de Amr, en el Cairo, saben muy bien que el universo está en el interior de una de las columnas de piedra que rodean el patio central… nadie puede verlo”, uno pega su oido a la frialdad de la piedra y se escucha un rumor… como los fieles de la mezquita mencionada por el autor, yo lo he escuchado allí, en la mezquita de Córdoba, doy fe, lo que demuestra de alguna manera que el Aleph  de Borges no está tan lejos de la realidad, es más creo que  se  trata de la pura realidad, “debe haber muchos desperdigados por el mundo”… … dice el autor, que sin duda lo vió, y de hecho nosotros podemos verlo también cada día en todas las cosas que brillan con un reflejo especial y si no lo vemos es que algo nos lo impide, como muchos de nuestros sueños y si es verdad que los sueños son el fiel reflejo en ocasiones de nuestros deseos, mi encuentro con la columna no fue casual, me llevó a ella un muchacho de mi edad en uno de esos viajes de estudios que hice y, entre bromas y veras me condujo hacia la columna, instándome a hacer la prueba, me aseguró que si la frotaba saldrían chispas, y si pegaba mi oido a la piedra, escucharía un rumor  así lo hice y todavía hoy me acompañan el fulgor y el rumor de las cosas, el muchacho desapareció entre las numerosas columnas de la mezquita… … al cabo de los años regresa  para recordarme entre las páginas de su autor que entonces, en mi vida, ya existía el Aleph. “El lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos” otra coincidencia es la que alude a la época y la  construcción de la mezquita,”en las repúblicas fundadas por nómadas, es indispensable el concurso de forasteros para todo lo que sea albañilería[1] y termina el relato preguntándose si existe el Aleph en lo íntimo de una piedra, duda entonces  de su memoria,  “quizá lo he visto… y lo he  olvidado… “, tal vez este relato logre rescatarlo del olvido… …



[1] Esta cita del autor se refiere al escrito de Abenjaldún, a propósito de las columnas que proceden de  otros templos de religiones anteislámicas y el Aleph es la primera letra del alfabeto de la lengua sagrada.

sábado, 21 de mayo de 2011

LA CASA DE LA MONTAÑA










LA CASA DE LA MONTAÑA

Desde la carretera se veía por el lado derecho, en lo más alto, una urbanización pequeñita que contenía unas pocas casas esparcidas estratégicamente en el suelo de la montaña, juntas formaban un conjunto perfectamente solitario en el entorno maravilloso en el cual se encontraban, quedaban en pendiente a la vez ocupando los escalones llanos que había entre ellas.
En ese entramado de bosque se encontraba la casa  ocasión del delirio más estrepitoso, el acceso a ella era dificil y variado, tan pronto se descubría terreno asfaltado como pedregoso y embarrado, siempre cuesta arriba el camino, encerrado en un vehículo, se estrechaba y subía frenético cada vez con más trabajo y no solo eso se producían en la subida pequeñas bifurcaciones que iban a dar a pequeñas aldeas pobladas de vacas y que desvían al conductor de su objetivo si no se mantiene alerta, una vez arriba todavía queda una terrible cuesta que subir que desemboca en un bosque de hayas allí hundida entre las otras casas  se encontraba la nuestra objeto de tanta desesperanza.
En ese lugar se podía vivir aislado casi por completo, atento siempre a las inclemencias del tiempo, caminar por esa zona habitada es dificil  por el estado del suelo y lo empinado que está pero se alcanza andando hacia arriba la cima del bosque desde donde se extiende a lo lejos toda la bahía en medio de bestias y eucaliptos y hayas, esa era toda la salida desde allí y podía contemplarse también hacia abajo todo el trayecto de la subida y extensiones enormes de prados con diminutas casas a lo lejos.
Una persona sola allí  se ocupa fundamentalmente de la provisión de víveres y combustible para calentarse, además de las demás cosas en que ocupa su tiempo, nuestro personaje leía y leía y de vez en cuando bajaba de la montaña en dirección al mar acompañado de su perro, pero sobre todo leía y leía para si mismo y también en voz alta al fin y al cabo allí nadie le escuchaba. Poco a poco empezaron las cosas a cambiar de aspecto, y la persona tranquila y paciente que era empezó a soliviantarse, empezaron a ocurrir cosas extrañas en la casa, como cortes de luz poco habituales, reflejos también luminosos en los muebles empezó a observar que las cosas se movían sin que ninguna de sus acciones lo ocasionara, después de inútiles averiguaciones, y de un incendio de la maleza que estaba seca y alrededor de la casa , llegó un momento en el que deseó huir y así lo hizo dispuesto a dar parte a las autoridades de esos sucesos sin fundamento que acontecían en su casa, montó en el coche y descendió angustiado, pero cual no fue su sorpresa que sus piernas tampoco le respondían conduciendo su vehículo, porque en su interior ocurría lo mismo que en la casa, entonces…. Ya no era cosa de la casa, desaforado corrió a visitar a sus hermanos y una vez parado le salió al paso una patrulla, y le preguntaron ¿pasa algo? No nada, contestó azarado, y si que pasaba su intermitente de repente había enloquecido, así, se apresuró a salir de allí, era buen conductor podía pasar toda la noche vagando en su automovil totalmente fuera de peligro, y  se encaminó hacia la casa familiar llamó y cosa también muy extraña no había nadie, estaban de celebración , acongojado porque con nadie podía hablar de lo sucedido los últimos días, recurrió a un amigo antiquísimo de la infancia y como era muy tarde ya, pospuso su llamada con el fin de no molestarle para el día siguiente, aparcó el coche, apagó las luces y se dispuso a descansar recostado entre las amables patas de su perro. 

ALGARABÍA










ALGARABÍA

La calle se alarga se estrecha y oscurece cuando anochecen  los días, lleva un nombre danzante, suena su música y se recoge en el recinto vago  y lóbrego a las seis de la tarde, olfatean los gatos sin número, comida para ellos con ese olor fuerte de carne cruda mezclada con sangre,  los trastos, las velas, la oscuridad de la noche, los frutos secos,  perversión de la realidad que realza los usos cotidianos, la acción de tomar el té, parsimoniosa y lenta, sensual el silencio y el gesto, el tiempo es otro tiempo poblado de fantasía, fantasmagórico y escueto, las acciones avanzan impetuosas unas con otras sin cesar, dispuestas para resaltar lo innato a lo largo del día, entre tinieblas los espejos brillan y reflejan la verdad de lo aún incierto y se estrella contra ellos la certeza de lo bello de la existencia en el momento mismo exultante y sereno, el acto más puro alumbra la oscuridad  con un simple abrazo que se clava y se retuerce y se proyecta contra el frío de la hermosa noche desvelada.
 Retrato siempre presente que recuerda la ausencia, las flores del mal, malditos y ajenos a cualquier rastro de la  otra realidad de las cosas, deliberadamente ausentes, sin atisbo de locura, pasión encendida en cambio, amor sin límites, tiempo de uvas, los aromas alternan unos con otros sin tregua, caminar desafiante, la diferencia llevada al extremo con altivez, la razón se enciende y ve la verdad de los acontecimientos que ocurren sin más, el fantasma de la muerte está presente ahuyentado por la presencia de mil  gatos alertas y encendidos, sus paseos se suceden, ya se extienden sobre el lecho voluptuosos y eternos ya irrumpe en el patio la algarabía de animales hambrientos, voraces, guardianes al fin  del rumor, de la soledad, de la dicha y el goce de los sentidos, de la paz infinita, de la tierra firme bajo los pies, sobre un mundo informe que chirría molesto al paso de los amantes. 

LAS HORAS Y EL SUEÑO

LAS HORAS Y EL SUEÑO
Con una extensión de sesenta minutos sin embargo  se extienden y se encogen a placer, pasan a veces inadvertidas por su premura y otras veces se callan y extienden, las horas no se detienen nunca y no a todos los habitantes de este mundo nos parecen la misma cosa, ni tienen color las horas, pasan y pasan y se deja sentir su paso inexorable a través del reloj que nos avisa, la luz del día, el olor del ambiente, los aconteceres cotidianos, las circunstancias que nos embargan, las horas se adueñan de los pequeños seres que somos como una ola gigantesca que crece y se agranda más y más con su paso gélido e inexorable, siniestro e impasible que nos recuerda,  nos obliga a recordar que todos tenemos una hora señalada y nos apresuramos casi ebrios a llenarlas de acontecimientos, como si con eso quedara encubierto su paso mortífero, nosotros hacemos las horas que silenciosas laceran nuestro ánimo, es nuestro tiempo , unas veces mas corto otras veces más largo, lo hacemos  sin saber que nos  va devorando y que poco a poco nos encierra en sus límites, solo el paso etereo del sueño las obliga a detenerse.

EUROPA

EUROPA
Europa a lomos del toro Zeus cabalga a orillas del mar y salpica de risas y colores y tritones sonoros las ondas marinas, un entramado de sueños puebla ese mundo del poeta que lo creó , en los prados se puede sentir el olor de las  flores y la hierba fresca, velada de luz se presenta la alcoba de Europa que duerme inocente, las bellas jóvenes sus compañeras despliegan todos sus encantos perfectamente encajados en la naturaleza circundante, el animal destaca en el centro del prado con todos sus atributos y todo su despropósito, cuadro de luz y esplendor que espolea los sentidos y se extiende por la imaginación  simplemente a través de las letras, las palabras, doscientos versos cargados de belleza y de impresiones imborrables.