lunes, 21 de noviembre de 2016

SILENCIOS EN OTOÑO EL RASTRO DE UNA SOMBRA Y OTROS CUENTOS

Mi libro Silencios en otoño se encuentra ya disponible publicado en Amazon en formato físico y en Kindle electrónico. Su precio es asequible 12,06€ el físico y 0,99 en Kindle.




miércoles, 9 de noviembre de 2016


Recientemente publicado mi libro:

 "Silencios en otoño"  (El rastro de una sombra y otros cuentos).

Disponible en Amazon y Kindle.




domingo, 6 de noviembre de 2016

LADRONES DE ALMAS.

LADRONES DE ALMAS.
Predadores hay  muchos, ¡¡ah!! Cómo me gustaría cohabitar en una cueva de lobos!! Roban gallinas, degüellan corderos y ovejas, son bestias eso es todo.
El hecho de que un humano, salga a la calle cuchillo en ristre me parece cuanto menos un acto de desesperación. Los perros tienen como ancestros a los lobos, nosotros carecemos de esa identidad tan arraigada, entonces imitamos a los lobos, sin éxito por supuesto.
Siempre he sido amamantada por una loba, sí, no se asusten, era una loba, y en la dimensión de su inteligencia encontré mi destino.
No he encontrado en toda mi vida semejante grado de empatía, aún por las noches y en medio de cualquier percance sospechoso, el rastro de su piel pica y rebulle en la noche protegiéndome desde ultratumba.
Su piel, roja y fuego me viste cada día me arropa y me deslumbra. Amo en consecuencia a cualquier animal que se cruza en mi camino porque sé que con alimento y cariño dejan entonces de ser los predadores  del sustento, mientras que los pobres humanos cabalgan por la vida, como menesterosos que son, a merced de la primera víctima propiciatoria para matarla al fin sin mejor resultado que una muerte gratuita.
Estúpidos humanoides que desconocen o ignoran la nobleza de un auténtico predador de almas, un animal aplaca su delirio con la satisfacción de sus necesidades elementales, por el contrario un humano se convierte en un ser sanguinario e impotente.
Un animal te arroba el alma porque sabe que en el alma reside su supervivencia.
Un humano sabe que en el alma de un desalmado reside su destrucción.

6 de noviembre 2016.

lunes, 31 de octubre de 2016

Una carta no enviada.

Ahora que la muerte me pisa los talones encallecidos a causa de tantos caminos hollados con pisada firme y quizás un poco inseguras por tu presencia, la conciencia certera de que todo toca a su fin.
He pasado, he caminado, he ejercitado mis pobres músculos y ahora te enfrento, ya sé, me esperas a la vuelta, eres implacable, es mi destino encontrarte, y no te amo, tus figuraciones me espantan, no te huyo, simplemente te detesto.

Vamos a llegar a un acuerdo, ese día en el que me encuentre inmersa en una bella historia narrada por una de tus víctimas ya, sal a mi encuentro, no me importa porque quizá yo me encuentre entonces muy lejos de aquí, de ahora, en otro país en el adentro de otra alma que no es la mía, rodeada de paisajes ignotos, de colores y de esperanzas porque sí, nuestro trayecto no es otra cosa que una esperanza que nunca se consuma, una ilusión velada solamente por tu presencia. Adiós y no te impacientes me sostiene la muy efímera existencia de los sueños, la derrota de un simple  humano.

jueves, 15 de septiembre de 2016

EL RESPLANDOR DE LA BELLEZA

Me enamoré de ella en días luminosos y desérticos, la claridad era tan potente que anulaba todo mi ser dispersándolo en pedazos de vida nonata. Los poros de mi piel rezuman aún cansinos las luces de  aquel amanecer fulgurante. Fue un amor a primera vista, largas noches en vela, tras los pasos de la inconsciencia, dejándome ser, dejándome ir.
Sus ojos acuosos de mirada profunda, fija, rotunda, me hablaron de lejanía, de ausencia ensoñadora y etérea.
Joven aún e ignorante de todas aquellas cosas del Universo todo, que aguardan en su movimiento constante una ráfaga de viento para arrastrar consigo la fragilidad del ensueño. Llegué a una ciudad yerma y candente, una ciudad de provincias con el fin de llevar a  buen fin mi propósito, asustada y tímida en ebullición constante. Un largo trayecto de idas y venidas a tientas y semiinconsciente.
No conocía en verdad el objeto de ese amor que ha perdurado firme en el tiempo y ha suscitado tantos interrogantes.
Tal vez el amor es eso, esa cosa que se te mete dentro y no eres capaz de expulsar lejos, algo incomprensible que nos ciega y aturde.
Cada día que he pasado sumida en ese estado inconsciente, ella, sacaba lustre de lo inaudito, ella siempre me salvaba de los peligros habituales, ella guiaba mis pasos, así, poco a poco se me revelaba el misterio en medio de hermosas visiones supra reales. Su dulzura, su hermosa  mirada cada día me cautivaban más y más porque todo aquello que rozaban mis manos me devolvían su reflejo y me impulsaban más y más a nuevas aventuras.
Lo más probable es que ya la debí sentir meses antes de nacer, tardé mucho tiempo en nacer, lo cierto es que ese amor encendido, jamás lo he visto desfallecer.
Pronto descubrí su dureza implacable, fui incluso objeto de alguna de sus agresiones, y aún así su belleza me arrastraba hasta límites inconfesables.
La vi, la contemplé, me senté incluso para verla pasar todos los días de mi pobre existencia a mi alcance, ¡Bella como nadie! ¡Atávica! ¡Implacable! ¡Impaciente! ¡Caprichosa! Cuya fuerza embelesa a los seres humanos como única oponente a la muerte, su contraria. Comprenderás querido lector que estoy hablando de un amor común y accesible, el amor a la vida.
Mercedes.

15-9.2016

martes, 9 de agosto de 2016

CANTO DE SIRENAS "Yo no busco, encuentro" Pablo Picasso


Libro de 50 relatos cortos de tono fantástico y poético que aunque basados en hechos reales no son autobiográficos, ilustrados con imágenes alusivas al texto y citas de autores reconocidos, con una extensión total de 157 páginas.

(Publicado y a la venta  en  Amazon)

viernes, 1 de enero de 2016

INMUNDICIA

INMUNDICIA

Se amontonan en sus asientos en un recinto estrecho y sombrío rozándose sin pudor durante horas en espera del primero que pase para importunarle con sus falsas salutaciones. Ansiosas como comadres en celo, fondonas y envejecidas a destiempo son capaces de escupir con su mala lengua serpientes y sapos envenenados.
Así son y están todos los días a la puerta de mi casa. No dejan vivir a nadie y molestan continuamente como cotorras desatadas.
 En lo más alto del edificio lejos de ese espanto, pueblan mi casa personajes de toda índole, de esos que son capaces de describir el transcurso del río del tiempo entre ciudades bien apostadas y rodeadas de edificios de colores, calles irregulares y pedregosas, el sabor viejo de una cantina añeja, un trago de tequila, una mezquita, un orante oriental que clama en el desierto, un hombre fijo de mirada diáfana y aplicada concentración delante de su libro en un rincón de un café en la vieja Europa, monstruos de todos los días que sacuden los cimientos de las almas bien asentadas e infringen castigos injustos y acusaciones y delirios, todas aquellas cosas que azuzan nuestra vida llenándola de amarguras gratuitas, así, en esa atalaya de sueños, de caminos hollados por pasos anónimos surgen de pronto ensimismados diferentes personajes escritos, labrados, elaborados, sentientes y próximos que con sus voces arrullan los sueños de cada día, de cada noche…
¡¡Cuánta magia desplegada!, las palabras se adueñan del espacio temporal y nos revisten de misterio.
A veces tengo la impresión de que van a derribar con su empuje los muros de mi casa esos despojos humanos ¡cuántas veces he tenido esa sensación! Algunos de manera muy explícita han aludido a una torre de marfil. ¡No existe tal torre! el mundo de los sueños no es más que el transcurso de otras vidas paralelas, paralelas a esas otras vidas de cacatúas maldicientes, líneas que nunca se tocan, en idéntico trayecto, pero con diferentes fardos.
Apostadas en las puertas de mi casa, esas mentes indigentes piden a gritos cierto tipo de conmiseración que no merecen, acreedoras como son de su inmundicia.
Las moscas, mosquitos, chinches y pulgas pueblan mis redaños, pobres animalitos que conviven con las arañas y la podredumbre del polvo. Sin embargo permanecen intactas tal vez amarillentas ya por el paso del tiempo las páginas de ejemplares antiguos ¡la tinta permanece! mi vista alcanza sus líneas, se agolpan las palabras y se deslizan incólumes historias, impresiones y sentires de aquellos que han permanecido fielmente apostados a las puertas de la vida capaces de mirar y ver lo que se esconde en la trastienda de esos asientos desgastados por el peso de una existencia vacía y pavorosa.

Mercedes.