miércoles, 22 de junio de 2011

LAS FLORES Y EL DESEO

LAS FLORES Y EL DESEO

Una hilera interminable de empleados de la floristería subía por las escaleras desvencijadas de mi casa, cargados con ramos y cestas de flores que apenas podía albergar mi diminuto habitáculo. Desde arriba, contemplaba la procesión sin comprender  a qué venía tanto colorido y floreciente ostentación.
Yo no había hecho nada para merecer tanto agasajo que me vi obligada a aceptar ante el enfado de los floristas deseosos de desembarazarse del cargamento.
El olor intenso se colaba por todas las rendijas la casa,  mezclándose con la herrumbre vieja que asomaba por sus puertas.
La intriga despertó en mi pecho angustiado la curiosidad sobre el origen de semejante despilfarro, a medida que recibía una cesta o un ramo, miraba en su interior con la ciega esperanza de hallar una tarjeta… una nota… todas las flores llegaban desnudas en su belleza y  penetrante olor, sin hallar una respuesta.
Muchas otras veces, había recibido muestras de cariño de algún admirador o amigo, discretamente colocadas en mi puerta o debajo del felpudo, o simplemente depositadas cuidadosamente en mi buzón o bien,  me las entregaron personalmente, pero esto constituía una agresión total en los sentidos.
 Cuando ya se me acercaba la última entrega, contemplé absorta que se trataba de una sola, y hermosa rosa roja que tenía enroscada en su tallo una nota anónima, escrita en caracteres muy nerviosos, que decía: Que sepas, que hago el amor contigo todos los días de mi vida aunque tú no estés presente.
 Nunca supe la procedencia de este deseo imperioso.

LA CALLEJA

LA CALLEJA


Es la magia de las palabras la que nos hace regresar en el tiempo  a los ámbitos en los que un día transcurrieron hechos banales y sin importancia que de repente, se convierten en algo profundo y transcendente.

Aquella tarde me encontré con una amiga que me arrastró a tomar unas copas en un bar musical situado en una callejuela muy céntrica, y frecuentado por otros compañeros de facultad.
Mi amiga era muy alegre, con muchas ganas de vivir, había regresado de Londres por aquellos días, era además, menuda y nerviosa y hablaba pronunciando muy bien las erres, y recalcando todas las sílabas de su discurso, con cierto aire bohemio y soñador.Cuando entramos en el bar, la noche ya se venía encima, nos acomodamos en un rincón y comenzamos por tomar una extraña bebida que ella había probado en Londres.
No tardaron en llegar dos chicos de unos treinta y cinco años más o menos, con muy buena pinta y muy  atractivos, corteses y delicados, que nos pidieron permiso para sentarse  e hicimos las presentaciones oportunas, uno de ellos llevaba un jersey azul oscuro y  usaba gafas, era miope, hablaba en voz muy baja y con acento extranjero, además era médico, y escritor, se sentó a mi lado, el otro que era fuerte y rubio y hablaba en un tono más alto, resultó ser un pintor muy conocido en la ciudad.
Transcurría todo con normalidad, y llegó un momento en el que nos cansamos y decidimos cambiar de bar como se suele hacer  en estos casos. La noche era una noche fresca de primavera, dimos un gran rodeo en el coche y nos marchamos a casa tomar un té, el chico que me tocó en suerte era sencillamente encantador, y muy interesante, sugería más que hablaba,  hasta tal punto que yo me acostumbré en lo sucesivo a ese tipo de relación y todo lo demás me parece ahora extraño y cansino.
La magia de la noche hizo que mi habitáculo evocara a viejos amigos también escritores al nuevo visitante que quedó prendado y encantado, se tomó el té y amablemente se despidió de mí hasta otro día, se marchó esa noche… pero permaneció a mi lado el resto de mi vida.

PRESAGIO

PRESAGIO

El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona

Acabada la clase salimos todos al descanso para ir a tomar un café, entonces, un hombre misterioso comenzó a perseguirme escaleras abajo a toda prisa y en medio de un tumulto de gente con libros y que hablaba en voz muy alta. Ofuscada, llegué a la calle y emprendí el camino hacia mi casa sin saber muy bien a qué venía  el suceso. No le di más importancia y continué mi vida como si tal cosa pero al día siguiente… cosas del azar, me vi arrastrada al departamento donde me esperaba una compañera que quería entregarme un  ejemplar de Tácito a quien estaba traduciendo en esos momentos.
 Un revuelo de papeles se levantó en el momento de nuestra entrada, las cosas se movían como mágicas en el interior, un grupo de personas comentaban en pie unos papiros extendidos, cruzó el lugar un hombre joven desde el fondo del departamento contiguo  y a su paso cayeron unas planchas metálicas que hicieron un ruido estrepitoso y que obligó a salir de sus habitaciones a otros compañeros para ver lo que pasaba… apresurados, todos corrieron a su encuentro.
 Mi compañera y yo nos habíamos instalado en el fondo dispuestas a traducir, entre risas, comentabamos lo sucedido y de pronto apareció por la puerta el individuo que me había perseguido escaleras abajo, se hizo el silencio, todos giraron sus cabezas para prestarle atención…… debía de ser una persona notable en el medio. Como si no pasara nada, nosotras continuábamos con nuestras cosas y salíamos de vez en cuando al descansillo para refrescarnos, hacía un calor sofocante dentro, la calefacción estaba muy alta.
Al cabo de una hora mi compañera se despidió de mí porque tenía que hacer unas cosas y me dejó sola ante el peligro, el hombre iba y venía constantemente cruzando todo el recinto,  debía de  tener algún tipo de autoridad porque todos callaban a su paso, yo me temía lo de siempre, la persecución escaleras abajo hasta la puerta de la calle  a toda prisa y cada día más vehemente.
 Estó sucedió muchos días seguidos; no hay nada más intrigante que una persecución, muchas películas se han rodado con ese pretexto, y también ha  sido causa de muchas enfermedades mentales, así que tenía motivos más que suficientes para preocuparme, dejé pasar  el tiempo y me acostumbré a  ella  sin decir nada al respecto hasta que un día... el hombre, con un gesto muy exaltado me alcanzó y me dijo anhelante: ¡Lo interesante es lo raro¡, encaminé mis pasos hacia mi casa y continué traduciendo a Tácito…

martes, 21 de junio de 2011

EL AMANTE INVISIBLE

 EL AMANTE INVISIBLE

Todos necesitamos una pasión para vivir,  dice Borges, unos la sitúan en la pintura, otros en cualquiera de las Bellas Artes que se encuentran, solícitas, a nuestro alcance, y ella lo sabía, pasaba los días de largos años, disfrutando de esa manera incesante y se la veía pulular por archivos y librerías, en conciertos, en filmotecas, enriqueciendo su mirada con todas esas cosas que también el azar ponía a su disposición.
Pronto despertó la curiosidad de todos los que la rodeaban y merodeaban  por esos lugares sin saber muy bien lo que buscaban, ella también,  sin saberlo, ejercía un gran atractivo sobre ellos que a buen seguro distaba mucho de sus intereses.
Ocurrió que una larga enfermedad vino a frustrar sus afanes  y tuvo que permanecer postrada largos años  sumida en la realidad más cercana y administrar sus sueños, sus imágenes, sus amores,  como quien administra una hacienda… …
A partir de entonces, se hundió en el silencio más atroz, las voces de antaño quedaron como en sordina, con el temor de que irrumpieran en el presente y delataran lo más íntimo de su ser, aprendió a sonreir sin ganas… a moverse dirigiendo los pasos de manera muy estudiada… a vestirse como manda la moda del momento… nada en ella podía expresar la naturalidad que le era propia, se mostraba simple, pero sobre todo inocente, consciente quizás de que había cometido el peor de los delitos, amar apasionadamente.
El azar quiso que se encontrara de nuevo libre de ataduras para dar rienda suelta a todas sus pesquisas de antaño, el lugar era lo de menos, pero estaba segura de que allí lo encontraría de nuevo, ya no recogía conchas en la playa, todos sus libros permanecían encerrados en sus cajas, la provisionalidad se instaló en el medio en el que vivía con la esperanza de partir algún día,  el mar situado frente a su casa parecía lejano, ausente, si no fuera porque su canto ronroneaba constantemente dentro  de su casa.
 Con una indiferencia absoluta hacia el entorno, ejerció  el  trabajo que más le gustaba hacer, la música ocupó el lugar que le corresponde en el momento adecuado, pasaba largas horas en silencio, con el afán secreto de escuchar las voces que antaño le indicaron en qué lugar se encontraba el gran amor de su vida .

lunes, 20 de junio de 2011

EL MODERADOR

EL  MODERADOR

La historia que se movió en la sombra acaba en la sombra.
El Duelo J.L.Borges

Era un hombre demasiado delgado y esbelto, de modales amables, con mucho prestigio, y le acompañaba siempre un gesto de esfuerzo en su rostro porque en otro tiempo estuvo a punto de quedarse ciego y en el presente, a duras penas vislumbraba las letras de sus documentos con la ayuda de sus gafas. En general,  su apariencia inspiraba confianza.
Era asimismo el encargado de ejecutar dos testamentos contadictorios y confusos, y con ese fin congregó a los herederos en su despacho a través de una cariñosa carta.
Todos acudieron a la convocatoria el día señalado, acompañados de sus respectivos abogados, administradores y legajos, que se iban amontonando sobre la mesa en medio de una humareda espesa de tabaco rubio que inundaba los ceniceros a medida que transcurría la tarde. En pie, apoyado en una esquina de la mesa rectangular y alargada, él ejercía de moderador entre gritos, discusiones, y demostraciones de toda índole, que inducían fácilmente al descrédito y a la desconfianza de cuanto iba aconteciendo. El lenguaje se traducía  en una jerga jurídica por parte de los letrados, con tintes chulescos y autoritarios, que iba dirigida a todos los presentes ajenos a ella, a excepción de uno, que  visiblemente era su cómplice.
El moderador se tornó invisible y no había manera de entenderse, todo transcurrió como en una pesadilla de cifras que al amparo de las leyes dejaban traslucir el engaño en medio de la confusión, y todo allí era estrategia, él se levantaba, iba y venía, discutía acaloradamente, en contraste con su aparente fragilidad, los buenos modales desaparecieron por completo, otros le secundaban.
 En un momento determinado se alzó una voz firme y serena con aire de indignación, que afirmó rotundamente, “no creo una palabra de lo que aquí se está diciendo”, entonces se levantó la sesión y todos muy nerviosos se apresuraron hacia la puerta, encendieron sus cigarrillos, iban murmurando… ahora todo era dispersión y silencio, el moderador se puso su gabán y salió del despacho rumbo hacia su casa muy excitado, envuelto en una niebla de fracaso y dispuesto a solicitar su renuncia , la fatalidad quiso que al cruzar la calle le atropellara un vehículo grande  y falleció en el acto. 

EL SECRETO

EL SECRETO


Cumplida la agonía, ya solo y desgarrado y rechazado, se hundió en el sueño….
      HIS END AND HIS BEGINNING J.L.Borges

Desviar la atención de un suceso lo convierte asimismo en extrapolable, lejos de perder su encanto si es que lo tiene y ese es el caso, se torna móvil dentro de la realidad y aparece velado y evidente a la vez ante los ojos de los demás. No conviene ocultar las cosas que nos importan con demasiado sigilo porque tarde o temprano estallan y nos delatan.
Así, en medio de un ambiente de acoso apremiante y deseos pasionales y voluntades resueltas a abatir cualquier cosa que se saliera de la norma, harta ya de tanta inquisición, decidí inventarme de vez en cuando  un amante, cosa muy legítima por cierto, cuando la mayor parte de los amores en el mundo de las gentes, son fruto de invenciones y subterfugios.
Como era yo la diana a abatir, me dispuse sin más dilación a elegir entre las ofertas sin número que tenía a mi alcance. Entre tanto… disfrutaba de mi sueño que hacía  mucho tiempo ya, me permitía ese tipo de juego, con la sigilosa esperanza de que algún día un acosador perspicaz se percatara  y me proporcionara un final feliz , entonces...  yo continuaba mis quehaceres cotidianos inmersa en la realidad de mis legajos e investigaciones y disfrutaba de una intimidad pertrechada con sueños, que durante años mantuve a buen recaudo, hasta que un día, uno, tal vez perspicaz, pero con seguridad desconfiado y torpe, me preguntó : ¿ pero eso es real o es imaginario ? en ese mismo momento pensé desolada : lo mejor es el silencio…. …. Caminé hasta mi casa y me sumí en el más profundo de los sueños….

EL ÚLTIMO VIAJE

EL ÚLTIMO VIAJE


... ... pero yo recibiré mi destino donde le plazca a Zeus y a los otros dioses inmortales. Iliada XXII


Cuando se nos muere un ser querido todo nuestro ser se apresura a cerrar todas, absolutamente todas las salidas  de nuestro organismo al exterior, como para evitar que el espíritu que habitaba en nosotros se nos vaya, cerramos los ojos, cerramos la boca, los oidos resuenan con sus ecos, nos encorvamos con cuidado como si ese ser habitara adentro, en el interior de nuestro estómago, dormimos medio desvelados y lloramos entonces en silencio, despiertos, tocamos sus pertenencias y las guardamos cuidadosamente, hacemos lo posible y lo imposible por cerrar todas las puertas, con el temor secreto de que se nos vaya ese halo interior que se resiste a salir, casi tan fuerte como el dolor que sentimos, inmóviles, no comemos, no dormimos, velamos, porque poco a poco sentimos que se va alejando de nosotros y el dolor se va durmiendo, nuestro pobre ser no lo resiste, en ese estado de duermevela, subí a un tren que me iba a llevar hacia la despedida del ser que más había amado en toda mi vida.
Pleno invierno, nevaba abundantemente, lo dejé todo y subí al tren apresurada, temía no llegar a tiempo. Apesadumbrada, elegí un asiento alejada del tumulto y orientada hacia el lugar de destino, tardamos un buen rato en arrancar, cosa poco habitual en ese tipo de tren rápido, finalmente arrancamos , yo estaba impaciente, en  el tanscurso de una hora de trayecto, de pronto, el tren se detuvo, y todos los viajeros de mi vagón se levantaron de sus asientos al cabo de un rato, para preguntar al revisor qué sucedía, agarrotada en mi asiento, no quise moverme y esperé impaciente, al parecer el temporal de nieve había desprendido un poste eléctrico que cayendo sobre un árbol hizo que ambas cosas bloquearan el paso del tren, pasó una hora que se hizo eterna, yo guardaba mi halo con fuerza, sentía un tempo lento imponerse a los acontecimientos, no es posible pensé, cómo va a ocurrir esto precisamente hoy, que está agonizando... y la misma agonía se iba imponiendo inmersa en esa atmósfera terrorífica de espera y desasosiego, después de unos minutos enormes, nos anunciaron que debíamos hacer noche en el pueblo más cercano, todo estaba perdido, ya no llegaba a despedirme, estaba claro.
Acudimos en hilera y con mucho frío hacia el hotel  que nos proporcionó la compañía del ferrocarril, aún tuvimos que esperar en una sala, me sentía como un zombie, y no podía hablar con nadie, finalmente subí a la habitación y me dispuse con temor a llamar por teléfono, con la clara pretensión de seguir de cerca los acontecimientos, mi interlocutor no escatimó información y cada media hora recibía todos los datos, me quedé dormida en medio de tanta tensión, cuando desperté, sonó terrible el teléfono, ya había muerto. El temporal había remitido y nos subieron de nuevo al tren, el paisaje estaba teñido de blanco, un blanco que me molestaba especialmente en esos momentos, desviamos la ruta y dio el tren un inmenso rodeo, cada vez más, tenía la impresión de que llegaba muy tarde, pero ya no importaba, ya no había prisa, todo había terminado y lo único que tenía que hacer era guardar ese halo del frío…de la gente… ignoro como era mi expresión en esos momentos, pero un viajero compasivo se sentó a mi lado y me tomó las manos… rapidamente reaccioné y le supliqué: por favor no me toque… en lo sucesivo rechacé cualquier contacto de la gente … ... intocada, me acerqué a ella y la besé en la frente…….