lunes, 20 de junio de 2011

EL SECRETO

EL SECRETO


Cumplida la agonía, ya solo y desgarrado y rechazado, se hundió en el sueño….
      HIS END AND HIS BEGINNING J.L.Borges

Desviar la atención de un suceso lo convierte asimismo en extrapolable, lejos de perder su encanto si es que lo tiene y ese es el caso, se torna móvil dentro de la realidad y aparece velado y evidente a la vez ante los ojos de los demás. No conviene ocultar las cosas que nos importan con demasiado sigilo porque tarde o temprano estallan y nos delatan.
Así, en medio de un ambiente de acoso apremiante y deseos pasionales y voluntades resueltas a abatir cualquier cosa que se saliera de la norma, harta ya de tanta inquisición, decidí inventarme de vez en cuando  un amante, cosa muy legítima por cierto, cuando la mayor parte de los amores en el mundo de las gentes, son fruto de invenciones y subterfugios.
Como era yo la diana a abatir, me dispuse sin más dilación a elegir entre las ofertas sin número que tenía a mi alcance. Entre tanto… disfrutaba de mi sueño que hacía  mucho tiempo ya, me permitía ese tipo de juego, con la sigilosa esperanza de que algún día un acosador perspicaz se percatara  y me proporcionara un final feliz , entonces...  yo continuaba mis quehaceres cotidianos inmersa en la realidad de mis legajos e investigaciones y disfrutaba de una intimidad pertrechada con sueños, que durante años mantuve a buen recaudo, hasta que un día, uno, tal vez perspicaz, pero con seguridad desconfiado y torpe, me preguntó : ¿ pero eso es real o es imaginario ? en ese mismo momento pensé desolada : lo mejor es el silencio…. …. Caminé hasta mi casa y me sumí en el más profundo de los sueños….

EL ÚLTIMO VIAJE

EL ÚLTIMO VIAJE


... ... pero yo recibiré mi destino donde le plazca a Zeus y a los otros dioses inmortales. Iliada XXII


Cuando se nos muere un ser querido todo nuestro ser se apresura a cerrar todas, absolutamente todas las salidas  de nuestro organismo al exterior, como para evitar que el espíritu que habitaba en nosotros se nos vaya, cerramos los ojos, cerramos la boca, los oidos resuenan con sus ecos, nos encorvamos con cuidado como si ese ser habitara adentro, en el interior de nuestro estómago, dormimos medio desvelados y lloramos entonces en silencio, despiertos, tocamos sus pertenencias y las guardamos cuidadosamente, hacemos lo posible y lo imposible por cerrar todas las puertas, con el temor secreto de que se nos vaya ese halo interior que se resiste a salir, casi tan fuerte como el dolor que sentimos, inmóviles, no comemos, no dormimos, velamos, porque poco a poco sentimos que se va alejando de nosotros y el dolor se va durmiendo, nuestro pobre ser no lo resiste, en ese estado de duermevela, subí a un tren que me iba a llevar hacia la despedida del ser que más había amado en toda mi vida.
Pleno invierno, nevaba abundantemente, lo dejé todo y subí al tren apresurada, temía no llegar a tiempo. Apesadumbrada, elegí un asiento alejada del tumulto y orientada hacia el lugar de destino, tardamos un buen rato en arrancar, cosa poco habitual en ese tipo de tren rápido, finalmente arrancamos , yo estaba impaciente, en  el tanscurso de una hora de trayecto, de pronto, el tren se detuvo, y todos los viajeros de mi vagón se levantaron de sus asientos al cabo de un rato, para preguntar al revisor qué sucedía, agarrotada en mi asiento, no quise moverme y esperé impaciente, al parecer el temporal de nieve había desprendido un poste eléctrico que cayendo sobre un árbol hizo que ambas cosas bloquearan el paso del tren, pasó una hora que se hizo eterna, yo guardaba mi halo con fuerza, sentía un tempo lento imponerse a los acontecimientos, no es posible pensé, cómo va a ocurrir esto precisamente hoy, que está agonizando... y la misma agonía se iba imponiendo inmersa en esa atmósfera terrorífica de espera y desasosiego, después de unos minutos enormes, nos anunciaron que debíamos hacer noche en el pueblo más cercano, todo estaba perdido, ya no llegaba a despedirme, estaba claro.
Acudimos en hilera y con mucho frío hacia el hotel  que nos proporcionó la compañía del ferrocarril, aún tuvimos que esperar en una sala, me sentía como un zombie, y no podía hablar con nadie, finalmente subí a la habitación y me dispuse con temor a llamar por teléfono, con la clara pretensión de seguir de cerca los acontecimientos, mi interlocutor no escatimó información y cada media hora recibía todos los datos, me quedé dormida en medio de tanta tensión, cuando desperté, sonó terrible el teléfono, ya había muerto. El temporal había remitido y nos subieron de nuevo al tren, el paisaje estaba teñido de blanco, un blanco que me molestaba especialmente en esos momentos, desviamos la ruta y dio el tren un inmenso rodeo, cada vez más, tenía la impresión de que llegaba muy tarde, pero ya no importaba, ya no había prisa, todo había terminado y lo único que tenía que hacer era guardar ese halo del frío…de la gente… ignoro como era mi expresión en esos momentos, pero un viajero compasivo se sentó a mi lado y me tomó las manos… rapidamente reaccioné y le supliqué: por favor no me toque… en lo sucesivo rechacé cualquier contacto de la gente … ... intocada, me acerqué a ella y la besé en la frente…….

domingo, 19 de junio de 2011

LIBERTAD 8

LIBERTAD 8

Los individuos y las cosas existen en cuanto participan de la especie que los incluye, que es su realidad permanente. Tesis platónica

La calle de la Libertad se encuentra ubicada en pleno centro de la capital, en ella confluyen la calle de las Infantas y la de Fernando VI en el corazón del barrio de Chueca.
En esta zona  tan carismática convivían gentes de muy variado origen y carácter, intelectuales, homosexuales y travestis, artistas, gentes que se alejan de los tópicos al uso que hoy por hoy continuan siendo consideradas marginales.
Desde el tren que tenía su llegada a las dieciocho y treinta, de una tarde soleada y presurosa, yo imaginaba un entorno más barriobajero y sórdido. Pero no fue así, cargada con mi equipaje llegué y me dirigí a una calle que encontré por fortuna hacendosa y muy movida en su ajetreo cotidiano, tuve que subir muchas escaleras cargada con mi equipaje que en principio estaba concebido para pocos días, se escuchaban las notas balbucientes de un piano en el trayecto hacia arriba, pasé por un piso en el que figuraba un cartel en el que ponía bien claro ”Clases de Danza”, por fin llegué a un habitáculo irregular que se hacía llamar casa, (así por lo menos lo indicaba el precio de su alquiler),cansada por el viaje, y jadeante por la carga, llamé y esperé respuesta, a mi llamada acudió solícito un ser en extremo delicado y amable en traje de yudo, que me había enviado una carta reclamo en la que se despedía con un Love… nos saludamos cortesmente y me mostró entre risas, con gestos horizontales y verticales las diminutas dimensiones del habitáculo que a duras penas podía albergar a un ser humano.—Esto es provisional, me dijo,  pero las cosas cambiarán en pocos días, ahora  voy a enseñarte la zona...
Caminaba a su lado con la certidumbre de que ese era mi lugar de destino, contemplábamos el cielo que se abría en un maravilloso atardecer, vi muchas placitas en la calle que estaba poblada de baruchos y tascas, ese lugar desembocaba en una plaza que  de vez en cuando se convertía en un famoso circo, los personajes que nos salían al paso nos saludaban amablemente…pero no, mi destino era otro, tres calles más abajo. Una mañana de domingo en la que todo está desierto y el olor a churros calientes invade todos los ámbitos, nos dirigimos a otra casa  que a semejanza de la anterior estaba en un piso muy alto y sin ascensor, a través de unas escaleras muy estrechas que empezaban ya a acongojarme, llegamos, esta era más amplia y abuhardillada, y en ella todo estaba nuevo, como recien pintada.
 Los días pasaban y yo permanecía en medio de ese laberinto de calles, en una de ellas que llevaba por nombre Libertad que era larga y estrecha, transversal… allí pasaban muchas cosas poco comunes, y  me introduje en ellas vagando sin cesar, llegué a conocer el lugar a la perfección, el ambiente era libre y la atmósfera se respiraba seca y dulce, como sucede en primavera, no me faltaban libros porque por aquella zona son frecuentes las librerías: “Auto de Fe”, “Las Bellas Banderas” “Escritos Corsarios” “El Caos” "Poemas en forma de rosa"… Bergamín y Gabriel Miró,  y muchos más me acompañaban en ese tiempo, hubo en fin mucho movimiento, elecciones…, oposiciones…, la RAE…, y demás cargos públicos que en aquellos días cambiaban su puesto incesantemente, llegaron las fiestas de Navidad y todavía permanecía en ese lugar con la única compañía de mis libros  y el vagar solitario por esas calles, el día de Reyes, vino a visitarme el yudoka mencionado y me entregó un regalo de parte de un “Rey Majo”… una ranita saltarina  que aún brinca entre mis libros reclamando su regreso… … … 

sábado, 18 de junio de 2011

GAFAS ROTAS



GAFAS ROTAS

A la casa se accedía por un caminito estrecho poblado de árboles y sombras con luces entrelazadas, al  llegar a ella sorprendía su tamaño reducido lleno de un tumulto de fiesta.
     Se celebraba un cumpleaños y su anfitriona iba de un lado a otro sin parar, pronto se llenó la casa de seres extraños grandes y vociferantes procedentes algunos de las Islas Británicas que enseguida tomaron asiento en la mesa dispuestos para cenar.Como la cena se celebraba en un porche encajado en una parcelita de cesped y consistía en viandas diversas a base de carne de cerdo mezclada con piña, el perro de la casa merodeaba entre los comensales y olisqueaba por si tropezaba con un trozo de carne.
   La noche iba avanzando con la comida y la bebida abundante y con gran algazara de los presentes, cuando de manera completamente inesperada tomó la palabra el invitado más agasajado y deseado por la anfitriona y para sorpresa de todos lo hizo en inglés, que, en un discurso de quince minutos dejó a todos boquiabiertos por su dominio del lenguaje, exquisita pronunciación y cadencia de los fonemas anglosajones.
  Acabado el discurso nuestro invitado se dirigió al centro de la parcela y al son de la música comenzó a bailar, una hermosa mujer que lo observaba en silencio le acompañó en la danza, de pronto la anfitriona y todos los comensales en tropel salieron  hacia la pista improvisada y a empellones unos con otros se pusieron también a saltar y bailar, tan grande era la algarabía y el alboroto que en uno de esos empujones nuestro invitado predilecto perdió el equilibrio y al mismo tiempo sus gafas cayeron al suelo y rápidamente fueron pisoteadas  y hechas añicos por parte del resto de los invitados con su afán avasallador y eufóricos.
   Nuestro amigo, autor de ese discurso tan brillante quedó consternado, y miope como era, en medio de la parcela, frágil y ciego, a duras penas llegó hasta ella que lo miraba atónita, entonces se le acercó y le dijo al oído: es a ti a quien quiero….

viernes, 17 de junio de 2011

ROSAS METÁLICAS

ROSAS METÁLICAS

Berkeley afirmó la existencia continua de los objetos, ya que cuando algún individuo no los percibe, Dios los percibe.

Acababa la tarde después de un largo paseo entre chopos y estanques de un día gélido de nieve.
Empapados de misterio, todo transcurría sin pausa, con un toque de magia en el ambiente, tomábamos mucho té preparado con  parsimonia en un samovar improvisado que evocaba sus orígenes, ahora irrumpiendo en tierras lejanas.
Con un afán y un empeño inusitado entraba su atmósfera por todos los rincones de la casa, de la ropa, miradas evanescentes... movimientos lentos... caminar sin embargo firme y decidido a enamorar a su presa como saliendo de un sueño.
Ya de madrugada llamaron a la puerta, y con el temor que despierta  a esas horas semejante sobresalto miré a través de la mirilla y vi a una mujer de apariencia muy frágil, la dejé entrar y se acomodó en la orilla de nuestro lecho, empezó a hablar en un ruso suave y con el rostro encendido, contemplé absorta la escena, ella hablaba y hablaba y él asentía continuamente dejando entrever su buena acogida, al cabo de un rato se levantó y se fue, dejando una estela de misterio a nuestro alrededor, él estaba exultante, recordó a su madre a quien asoció con la visitante,  se trataba de su hermana.
Lo maravilloso del transcurso de esos tiempos en el tiempo, es que cada minuto se prolongaba más y más y las cosas adquirían más y más relieve, de tal manera que se llegaba al olvido de otro tiempo que aparecía entonces apresurado, anodino y simple, sin vacilar me dejé llevar por esa magia que inevitablemente resaltó las verdades enterradas que afloraban sin cesar en una vorágine más allá de la muerte, más allá del pasado, intemporales y eternas.
Salimos en silencio a las calles mojadas, la atmósfera velada impregnaba nuestras ropas, distantes y sonrientes caminabamos en un amanecer tierno y frío, al llegar a mi casa, amoroso y dulce me tendió un brazalete pequeño pergeñado de rosas metálicas que ahora reclaman mi atención desde el fondo de una caja… ….   

jueves, 16 de junio de 2011

LA CAJA DE SETAS AMARILLAS

LA CAJA DE SETAS AMARILLAS

... ese laberinto, que consta de una sola línea recta y que es invisible, incesante... ...
J.L.Borges (La muerte y la brújula)

El bar era oscuro, amplio y desolado sin embargo se podían escuchar en él las voces que antaño le  poblaban. En un rincón sentada en un taburete y muy erguida una mujer  frente a una enorme caja iba limpiando setas primorosamente, me detuve un instante y la saludé amable, era el lugar en el que debía permanecer unos días y curiosamente se hallaba ubicado justo al lado de un tanatorio muy anunciado y con muchos teléfonos, que me hizo reflexionar desde el primer momento, no se lo mencioné en este primer encuentro pero yo estaba bastante impresionada.
La mujer me acogió cordial  y sonriente aunque era parca en palabras, me indicó la habitación y me aseguró que estaríamos solas en el piso, entré y me instalé frente al tanatorio, rápidamente la aprensión me hizo cerrar la ventana, como si la muerte no pudiera traspasar ventanas cerradas… pero todos los días acababan, cerrando yo misma la ventana antes de dormir, y durante el día la dejaba abierta, de ese modo mi  encuentro con su recuerdo se hacía más llevadero.
     Todo estaba desierto, incluso ese lugar en el que solo habita la muerte, lo observaba todos los días por si alguien aparecía para estar alerta, (ya le había preguntado a la mujer si funcionaba el tanatorio y ella me miró turbada con cara de disgusto), y nada, no ocurría nada… yo visitaba todas las tardes a la mujer mientras tomaba algo, y ella no paraba de  hablar muy cortante, pasaron los días y continuaba limpiando setas, me contó la historia de las setas amarillas y que pensaba venderlas, yo quise ayudarla pero me dijo que sin guantes se teñían de amarillo las manos; hasta que un día me asomé a la ventana y comprobé con estupor que en el tanatorio había movimiento, bajé al bar y pregunté ¿por qué está abierto el tanatorio? Han traído a una anciana que ha fallecido—me respondió, subí inquieta a la habitación y me asomé valiente a la ventana, vi como cuatro personas muy serias estaban sentadas esperando, cerré la ventana y me dispuse a dormir.
Al día siguiente tenía que salir de viaje, ya no había nadie  en el tanatorio y cuando terminé de preparar las cosas, volví al bar para despedirme de la mujer, me dio un abrazo, se metió en un cuartucho y salió con una caja de setas en las manos, con la  que me obsequió muy gustosa.

REENCUENTRO

REENCUENTRO

"Todo lo cercano se aleja"
Goethe

Son las ocho, es la hora de cenar,  vuelvo con la perrina a casa por ver si te encuentro, nada, has desaparecido de mi vida, no te encuentro, solamente están los útiles de escritura y algunos links en que aparece Borges hablando de la ceguera, me dirijo al trastero y revuelvo entre cajas y libros nada, no encuentro nada, son los duendes del pasado que están dormidos esperando que mi varita mágica les despierte, mientras tanto me sublevo, doy vueltas y más vueltas buscando, me siento a esperar y nada, has desaparecido por completo, trato de buscar una excusa, son los kilómetros recorridos, que va, no hay nada, poco a poco siento que se va instalando la soledad de siempre, es inútil, para mi ya han llegado las vacaciones, solo me espera el sol del verano , horribles niños con balones y padres estúpidos comiendo helados.
            Pienso en bestezuelas mitológicas, hago el amor todos los días, y sueño con unicornios, minotauros, grifos… esos seres imaginarios que tanto amaba Borges, y que afortunadamente habitan en mi casa regurgitando entre mis cajas de libros con afán de salir y expresarse,  ah¡… es un engaño de los sentidos. De repente, lo veo aparecer desgarbado con su pachucho sombrero caminado por la playa a lo lejos, como un fantasma, ¡menos mal¡…, todas mis dudas se desvanecen en ese momento, me detengo sorprendida y luego acelero el paso con ansia en la misma dirección, eso es, en la misma dirección, ya se,  vienes de muy lejos para indicarme el siguiente renglón, no has desaparecido, estás ahí y me sales al encuentro  como si nada hubiera ocurrido, indiferente, impasible,  lejano…  entonces, mi mente se despierta de la horrible pesadilla en que estaba sumida, y pasa de largo , me dirijo a mis viejas estanterías y justo en la esquina derecha está Stevenson, están todos los escritores de habla inglesa que me hicieron pasar tantos buenos ratos, está Henry James, Mary Mc Carthy, Dos Passos… Joyce, London….  están todos los mares y los rios de América y de Las Islas Británicas, un poco más a la izquierda están los franceses y los alemanes, unos más queridos que otros, encuentro a Canetti y a Kafka encuentro  a Proust, y a Maupassant, encuentro a Strindberg, encuentro a los rusos, “Almas muertas”… a los escritores de América del sur, “El libro de los sueños”…  y a todos los poetas… Homero, Herodoto y Virgilio …… y vuelvo a soñar, todos ellos me están esperando, hago un alto en el recorrido y me olvido por un momento  de sus nombres, entonces aparecen cientos de historias que pueblan mi memoria, me zambullo en ellas para seguir soñando, ya entiendo, estoy a salvo, la pesadilla ha terminado, y te he sobrevivido para reinventarlas … …