martes, 23 de agosto de 2011

SILENCIO DE PAPEL










SILENCIO DE PAPEL


  "Yo he procurado rescatar del olvido un horror subalterno: la vasta biblioteca contradictoria, cuyos desiertos verticales de libros corren el incesante albur de cambiarse en otros y que todo lo afirman, lo niegan y lo confunden como una divinidad que delira".

J.L. Borges.



Claman ahogadas las voces dentro de sus cajas de cartón, invisibles, afloran por doquier inundando la estancia con su letra impresa.
Salen, refulgen y azotan el ánimo, empujan en medio de un parto de silencios, se desvanecen cansadas de llamar a oídos intemperantes que las suman a otras voces acuciantes y vacías, innumerables en todos los tiempos acuden a la memoria  y se desbordan entretejiendo el laberinto de los sueños olvidados, alguien las rescata del abismo en que se encuentran y solitarios acuden los desesperados, inmersos en la realidad cotidiana. Nuestros días se hacen cada vez más presentes y las voces del silencio permanecen ahogadas por la premura, demasiado silencio… demasiado olvido… algunas que fueron acalladas con violencia, renacen con su fuerza de manera inesperada, ni aun la fatalidad de la muerte puede ya callarlas, brillantes en su testimonio afloran y nos dicen: estoy aquí, ven a rescatarme del olvido, que no es otra cosa que presencia, y presentes nos hablan todavía de nuestro tiempo eterno desde la profundidad de los tiempos, el pasado es entonces presente y se diluye en la memoria, nos azotan sus palabras, esas que nunca mueren acaso solo duermen.
Una forma del olvido, una forma de muerte, es entonces, el silencio… 

sábado, 20 de agosto de 2011

THE WRONG COAST








THE WRONG COAST

Se extiende amplio y profundo tras la ventana y se muestra cambiante como el tiempo, unas veces aparece oscuro casi negro, otras es de color verde , otras veces es azul y refleja la luz del cielo, a veces se mezclan los colores, y la mayor parte de las veces se muestra agresivo y dominante, en medio de un oleaje tumultuoso de agravios y desagravios, sin cesar  zahiriente, aun cuando permanece quieto y da la impresión de sosiego, es preciso entonces, permanecer alerta, porque su interior encierra remolinos de traición, que se llevan por delante vidas enteras de seres inocentes que confian en su momentánea bondad, taimado como es, se enseñorea de esa porción de tierra que toca con su aliento salado y espumoso.
Esta mañana, a mediodía, encontré  a un amigo artista que muy ilusionado me dijo:
-Presento una exposición el mes próximo, y necesito nombrarla de  un modo que se entienda en inglés y se me ha ocurrido que a lo mejor tú puedes ayudarme, con el título-.
¿Qué tal duermes? Me preguntó
 -Duermo muy bien y tengo hermosos sueños, lo único que me molesta es el fiero ronquido del mar, en medio del silencio de la noche- repondí yo
 -Te voy a enseñar la colección que voy a exponer proximamente en New York- me dijo.
 Una colección de imágenes empezaron a deslizarse por la pantalla que yo observaba atónita desde mi asiento, muy bellas, teñidas con hermosos colores, -él hacía acto de presencia otra vez  e intentaba seducirme-, se presentaba anaranjado, y ocre con las rocas entrantes y afiladas en su seno, rojo de atardecer y violeta, con toda la gama de azules, límpido y luminoso, radiante en todo su esplendor, esta vez no le escuchaba, no rugía, silencioso, era todo presencia en la pantalla, la vista se me iba nublando, como cuando sientes los pasos candentes de tu enemigo acercarse, y le dije: no puedo seguir mirando.
 “El autor del daño, siempre es el mismo” y  pensé en la cita de Elías  Canetti, que hace tiempo encontré en uno de sus libros…-pero se me ocurre un título para tu exposición-
Alguien llamó por teléfono en ese momento, y el autor  demandó a su interlocutor, que llamaba desde muy lejos, de tierra adentro, un nuevo título. Antes de que contestara,  la nombré en voz alta y clara: “la costa equivocada”.
-¡Ah¡ ¡ah¡ se interrumpió contento, -en inglés va muy bien- “The wrong coast”
Sí, contesté yo, tranquilizadora, -es raro aquí, ver tanta calma como la que reflejan tus imágenes- Al interlocutor le pareció también,  una buena idea y yo me quedé pensativa…
 Me fui alejando poco a poco de las imágenes y cada vez me acercaba más  y más al mar, que se extiende inmenso a lo lejos  y bordea  mi casa con insistencia, iba barruntando para mis adentros la expresión en inglés…“The wrong coast”… la volví a traducir bajo la impresión del regreso y encontré la acepción que más se  ajustaba a mi enemigo: “La costa del mal”.
 No quise decirle nada a mi ilusionado amigo, comprendí que era mejor para él contemplar en sus imágenes “La costa equivocada”. 

jueves, 18 de agosto de 2011

ZEUS-TORO

ZEUS-TORO

135 Ph'¡ me fevrei", qeovtaure, tiv" e[pleo_ pw'" dev kevleuqa...._
    
 Mosco, poeta y filólogo de la biblioteca de Alejandría, escribió a mediados del siglo II a. C. En el corpus del poeta, encontramos un epilio de poco más de centenar y medio de hexámetros, titulado Europa, que encierra dentro de sí, el mito que sirvió de inspiración al pintor holandés Rembandt, a Rubens, a Ticiano, a Picasso en nuestros días, a Herodoto, a Ovidio y a otros muchos, para la creación de,  El Rapto de Europa ,  en el cual se encuentra muy bien acuñado un compuesto  muy innovador que ha suscitado numerosas cuestiones y se le ha considerado un compuesto de determinación aposicional o “Mischungkomposita”que establece entre sus elementos una comparación. qeo;tauro", un dios  que es como un toro, donde el segundo elemento del compuesto es el fundamental.
 En español, en cambio, “un hombre-lobo” es “un hombre que se convierte en lobo”, mientras el griego cambia el órden de los términos: “licántropo”, y un “pájaro mosca” es un pájaro tan pequeño como una mosca, no una mosca tan grande como un pájaro.
Un compuesto como ajndroqe;a en griego, marca bien la diferencia pues significa “diosa- varonil” y no un hombre que es como una diosa.
Qeotauro" puede ser entonces un compuesto copulativo o dvandva como nuc-hvmeron “noche-día”. Significaría así un ser que era dios y toro. Estos compuestos copulativos, que son raros en época clásica, se hacen cada vez más frecuentes después y son muy numerosos en griego medieval y moderno. La transformación de Zeus es ya un hecho y aparece sugerida en M fr.IV, otro fragmento, también de Mosco.
La mañana era tibia, lucía el sol, las calles todavía permanecían casi vacías, y sus pasos la conducían hacia su lugar de trabajo, el templo en el que moraba Zeus semejante a un toro, objeto de estudio por aquellos días.
Los demás dioses aún dormitaban, la esencia divina es poderosa, duerme cuanto quiere, deja hacer… deja ser… deja pasar… todo se cumple infalible, según su designio, no sabe de ateismo y agnosticismo, da lo mismo, a los ateos también les afecta, suelen ser los más tocados por la divinidad, que  es deseable siempre y siempre se transforma y adopta innumerables formas, es tentadora, es atractiva, encierra dentro de sí  la anhelada inmortalidad.
Todos eran dioses en la ciudad, todos emulaban el poder de Zeus, todos se transformaban y hacían gestos divinos, y se apresuraban tras de su presa con el fin de seducirla, a ella, que nadaba en un mar de confusión y ofuscación.
Solo el poder del rey de los dioses parecía dirigir sus pasos, siempre confusos y erróneos. Inmersa dentro de ese mar divino, vio como poco a poco todos los dioses iban cayendo, humanos al fin, en las garras de la muerte, solo ella era la única que no era divina, y en medio de esa locura olímpica,  a duras penas podía dar un paso simplemente humano, pues humana era su naturaleza., solo la potestad divina acabó con las vidas inmortales de los demás dioses.
 Lejos de la divinidad y de los parajes olímpicos, y también  de su lugar de trabajo, cerca del tormentoso mar, un día ventoso, de lluvia abundante, destapó sus legajos y encontró el rastro del asesino, que dejaba al descubierto su palmaria inocencia, el hermoso compuesto acuñado ya por Mosco en el siglo II a.C. :  Qeotauro".

domingo, 14 de agosto de 2011

EL ENEMIGO DE SÍ MISMO








EL ENEMIGO DE SÍ MISMO

Y quiero arrojar estos guijarros lejos de mí, pero una y otra vez se me caen de las manos, y no puedo apartarlos de mi vista.
El Golem, G. Mayrink

Todos tenemos un doble, solo tenemos que acercarnos a un espejo y lo vemos.
Muchos que lo ven se asustan y acaban esquizofrénicos con la visión, otros sin embargo, no lo tienen en cuenta, lo pasan por alto y dan por hecho que está presente. Pero los hay que lo persiguen a muerte con el fin de aniquilarlo.Esos son los que nos ocupan en esta exposición. Una cosa es cierta, de ningún modo podemos eludirlo.
Era un hombre poco agraciado, había nacido medio deforme y era consciente de ello, así que tenía por costumbre,  devorar a su paso a todo individuo que encontraba, y suponía mejor dotado que él, con el fin de usurpar su personalidad.
Se empeñaba en desarrollar otras cualidades que lo hicieran merecedoras de algún elogio, cosa que por otra parte incluso puede parecer legítima, desde un punto de vista meramente humano, pero él pretendía ser un genio. Son muchos los casos de artistas insignes que han conseguido merecidos elogios en una situación semejante, y han logrado al fin, ser grandes genios, como es el caso de Miguel Angel por ejemplo, pero eso no demuestra en absoluto que la condición más o menos afortunada de un individuo, dé lugar siempre a ese acontecimiento insólito, nada más lejos de la realidad.
Era un pobre desgraciado, un buen día se miró en el espejo y descubrió  que su doble era su más ferviente enemigo y entró en contradicción consigo mismo, a partir de entonces todo su afán consistía en destruirlo a cualquier precio.
De una manera obsesiva, lo encontraba en todas aquellas personas que lo rodeaban, el enemigo estaba encarnado de manera diabólica en su mujer… en su amante… en su mejor amigo… en otros amigos… en otras gentes… Con todos los recursos de que disponía: aprendía de memoria párrrafos enteros en los libros y guiones de cine,  se convirtió en un magnífico orador, con una audiencia nada desdeñable, era un artífice de la palabra, consciente de que en sus manos ejercía todo su poder, y ocupaba además, un lugar relevante dentro de la sociedad.
 Pertrechado con sus armas, como estaba, intentaba abatirlo por todos los medios y no lo conseguía, muy al contrario, su enemigo insistía desesperadamente, se imponía a todos sus deseos. Llegó un momento en el  cual ya perdió el sentido de la orientación y su pérdida de identidad, le llevó a comportamientos aberrantes, peroraba y peroraba sin descanso, sus palabras dejaron de tener sentido, las mujeres huían de él, los amigos dudaban de su solvencia, él mismo se mostraba inseguro y poco convincente, enfermó y estuvo a punto de morir, comía y bebía  desaforadamente… y siempre regresaba a su casa con el temor de encontrarlo en su morada.
Pronto, completamente frenético a causa  de su ira, invadido por el odio más feroz, comenzó a perseguir él, a los que encontraba a su paso y a acusarlos de impiedad… de injusticia… a su mujer… a su amante… a su mejor amigo… a otros amigos… a otras gentes… él, llegó a convencerse a sí mismo, de que ya  era su víctima.
De ese modo, poco a poco fue convirtiéndose en su propio enemigo, que acabó con su vida una mañana mientras se estaba afeitando frente al espejo.

viernes, 12 de agosto de 2011

EL RETOÑO FANTÁSTICO










EL RETOÑO FANTÁSTICO

Cuando la hora de los sueños se acerca, debemos permanecer muy atentos

La noche se extiende oscura y larga, los caminos se hacen cada vez más empinados y angostos. Las grullas se han marchado, gatos asoman por el camino al acecho de su presa, los lobos voraces se despiertan a nuestro paso lento y descuidado, los compañeros de Ulises nos acompañan, huyen de Circe, Zeus-Toro dirige a su séquito en pos de Europa, la fantástica Quimera lucha a muerte con las sombras, los caballos cabalgan y cabalgan desbocados, las vacas caminan torpes por la vereda desorientadas, los pájaros ya no cantan, duermen, a lo  lejos, las llamas de los abrojos del día, arden impetuosas en el fondo del  valle, la luna reposa, las tinieblas hacen acto de presencia, no es tiempo de sueño, es tiempo de vigilia, nos devoran las sombras, todo es presente ya, es la hora de vagar  y vagar sin cesar en busca de ese sueño que apague nuestra sed y nos devuelva la calma.
Desde arriba, en lo más alto del bosque, contemplamos, como  se extiende eterna la bahía y saltan los delfines jocosos y enamorados,  nos asomamos tímidamente a disfrutar del espectáculo. La vereda continúa, avanzamos hacia ninguna parte, en pos de ese sueño.
Al fin,  en un recodo del camino se alza fuerte y robusta la figura de un retoño, es un árbol que brota de una caja mágica y suena  excelsa la música de Mozart, se extiende robusto hacia arriba y de  su ramaje,  en sus extremos, brotan  las  luces que sugieren la cornamenta ramificada de un ciervo iluminada.
    Nacemos, caminamos, amamos y soñamos que un día fuimos eso, un retoño imaginario y solitario, que aparece en nuestro tiempo y nos recuerda que es hora ya de empezar a soñar… las luces se encienden y la música no cesa, la atmósfera se llena y se esparce, con tenues sonidos, con luces fugaces, el tronco imaginario evoca el ciervo arbóreo que está plantado, aislado, en la cima del bosque, dentro de  la música de los tiempos.
Absorto un niño mira hacia arriba y contempla la imagen, desde su tierna soledad,  que lo acompañará siempre, hasta la muerte.
En las luces de ese ciervo iluminado y los sonidos que brotan de su regazo contemplamos absortos, como niños, el retoño de nuestra esperanza. Mejor  no despertar nunca de este bello  sueño, que irrumpe rotundo en la sombra  del bosque, poblado de bestias fantásticas.

jueves, 11 de agosto de 2011

EL LEXICÓGRAFO Y EL HALO MISTERIOSO

EL LEXICÓGRAFO Y EL HALO MISTERIOSO


El hombre solitario es una bestia o un dios.

Aristóteles.


De aspecto insignificante y rutinario, acudía todos los días a la hora acostumbrada hacia un espacio minúsculo en donde sin pausa, trabajaba en su quehacer filológico.
Permanecía en una zona apartada y aun así se veía interrumpido constantemente por un ir y venir de personas que acudían a consultar un diccionario… en busca de algún libro… o bien simplemente a utilizar una fotocopiadora.
Soportaba silencioso esas interrupciones, constantes que de alguna manera le descubrían un atisbo de realidad, ajena, a la lexicografía que investigaba. Ellos daban por sentado que se trataba de una persona estudiosa sin otro afán que el que se traía entre manos… las palabras inundaban el ambiente y le conducían a tierras lejanas en donde podía explayar su fantasía. El entramado del léxico, le permitía explorar los entresijos de su propia lengua y de una lengua antigua que le fascinaba.
Un día se dio cuenta de que un halo de misterio aparecía por el recinto, por sus pasillos, por sus rincones, fluctuaba en el aire imponiéndose a la monotonía, él no le dio más importancia y permaneció ajeno  a la fuerza que le impregnaba. Su trabajo requería concentración, y se limitaba a entrar en la composición de las palabras, que ejercían un atractivo sobre él inevitable.
Entraba, salía, se ajustaba a su horario, siempre centrado en sus afanes, desglosaba las palabras, y olvidaba al mismo tiempo toda la literatura profana que había conocido, los textos, en medio de ese halo,  cobraban un valor casi sagrado, se olvidó de todo y convirtió su vida en un ir y venir de textos a diccionarios.
Pasaba el tiempo, se encontraba  a buen recaudo, todos estaban conformes con su presencia habitual y constante, y poco a poco fue convirtiéndose en un mueble  que ocupaba poco espacio. El halo se extendía cada vez más… todos se mostraban impregnados por el mismo… menos él,  que en su rincón, no manifestaba el menor interés, como si se tratara de un elemento más de su rutina, su indiferencia era absoluta.
Al cabo de los años, transcurrieron innumerables horas de este modo y  no tardaron en aparecer las discordias y la desazón generalizadas, unas veces lo encerraban allí bajo llave, otras veces lo sacaban con cualquier pretexto, todos querían ocupar su sitio, se mostraban inquietos y agresivos, hacían mucho ruido, en fin, le importunaban contínuamente y el halo etéreo que los impregnaba, aparecía entonces, distorsionado y grotesco.
Entristecido y cabizbajo acudía como siempre a la hora acostumbrada, hasta que un día en el cual  había trabajado duro, durante muchas horas, vinieron a buscarlo, con el pretexto de asistir a una conferencia. Recogió sus cosas casi a tientas y cuando salió al descansillo, todos, congregados, esperaban su reacción y su amable saludo, por primera vez le dirigieron la palabra, después de años de silencio, entonces él, con la voz entrecortada y la mirada ausente, confesó: lo siento, me he quedado ciego en este preciso instante y pido disculpas.

 Todos acudieron a la conferencia investidos cada uno con su halo, menos él, que regresó feliz  a su rincón, en donde recobró la vista. 

martes, 9 de agosto de 2011

EL VIEJO ANARQUISTA









EL VIEJO ANARQUISTA

¿Tornan de nuevo las grullas a ti, las naves el rumbo
tuercen, van de tus playas en pos? ¿Serenas y ansiadas
brisas llegan al plácido mar, y al sol asomando
del abismo el delfín, luz nueva inunda su dorso?
¿Jonia brilla? ¿Tiempo es ya? ……

Friedrich Hölderlin

Su pasado era oscuro, así lo consideraban los habitantes de su nuevo entorno, que lo habían sacado de la miseria después de largos años de posguerra.
Había participado activamente en la guerra  y un hermano suyo del bando contrario tuvo que encerrarlo en un colchón escondido, para que no lo mataran sus enemigos, y así pasó el tiempo que duró la contienda.
Su hermano le consideraba un desastre, porque había prendido fuego  a un kiosko en una refriega y lo habían detenido muchas veces por participar en asambleas y motines.
El hombre de aspecto cetrino y menudo, asentía siempre con paciencia ante los razonamientos del hermano que le consideraba un inútil, y adoptó su condición de maldito sin rechistar, lejos quedaban sus trabajos penosos de picapedrero, de obrero sin cualificar, de cerillero, y un sinfín de oficios, que a duras penas le daban de comer a él y a su mujer.
Ahora, libre de su colchón protector, la vida le brindaba los honores de la victoria y le daba de comer a cambio también de un trabajo,  no mucho más digno que los anteriores: obedecía órdenes en una empresa  que lo tenía de recadero, de vigilante, de visitador y cobrador, de cualquier utilidad sin importancia que resultaba tediosa e indigna dentro de la jerarquía. Era considerado por la gente, un pobre hombre inofensivo que había sido víctima de malas influencias extranjeras.
Solía refugiarse en la cocina de la casa que le dio cobijo donde se explayaba entre los demás empleados y exponía sus sueños de futuro, recitaba poemas de Hölderlin y piezas de teatro clásico, era un hombre cultivado,  y entonaba también  canciones tradicionales  de guerras pasadas.
Todos le aplaudían con júbilo en la cocina, en donde se producía  un gran alboroto siempre que él llegaba, porque todos allí permanecían expectantes.
Tenía costumbres peculiares, desayunaba una copa de vino que empapaba con galletas, solía comer el pescado crudo y siempre iba muy abrigado en tiempo de frío , con ropajes muy antiguos y raros.
Y siempre, después de cenar, recitaba sus sueños en voz muy alta y conmovedora:
Habrá un tiempo en que todo será más fácil, decía,  en el que no existirán los gobiernos que ahora nos agobian ni la injusticia, y todos laboriosos e instruidos nos procuraremos el sustento sin moneda de cambio, un tiempo llegará también en el que todos votemos a mano alzada como hacían los griegos y seremos multitudes, no existirán las diferencias de género y de color, no existirá la familia como entidad social seremos todos una gran familia, haremos el amor libres de toda atadura y contrato o registro, la educación no será más, un comercio orientado hacia la estupidez, todos seremos educados y nunca usurparemos el saber estar de los animales, no habrá derechos y deberes porque  nadie tendrá que legislarlos, no habrá hambre y miseria, no habrá violencia y envidia, nadie nos informará sobre guerras en paises lejanos porque no existirán las guerras… todos le escuchaban boquiabiertos, sumidos, dentro de esos sueños de esperanza.
Y así esperanzados se iban a dormir.
El resto del tiempo libre del que gozaba hasta que le llegaba una nueva orden, que obedecía siempre diligentemente, permanecía sentado en un taburete, en un rincón de la cocina, taciturno, delante de un vaso de vino, mientras le llegaba una nueva inspiración para invitar a soñar a sus compañeros,  como hacía todas las noches.
Vivió muchos años y  ahora todos lo recuerdan como un hombre bueno que no hacía mal a nadie, tan  solo invitaba a soñar…